¿Conocen a mi amigo Kale?

Estándar

¡Hola!

Porque ya lo había prometido, les voy a hablar un poco sobre mi nuevo gran amigo, el KALE.

Si ya lo conocen, y lo consumen, lean de todas maneras, para que lo sigan queriendo tanto. 😉

Ya luego les cuento del aceite de coco y demás cientos de maravillas para mejorar su nutrición.

Me voy a basar en gran parte en un libro que me fascina, que se llama ‘Crazy Sexy Kitchen’ (fue un regalo que agradezco mucho, muchísimo).  Les pongo la foto para quien esté interesado en verlo (está muy completo y explica tantas cosas sobre cómo cuidar nuestro cuerpo, elimina dudas, y sobre todo deja todo tan claro que no sé ni por donde empezar… así que mejor vámonos primero por el Kale…).

Crazy Sexy Kitchen book

¿Qué es el KALE?

El Kale, o mejor conocida como ‘Col Rizada’ o ‘Berza’ aquí en México, es una verdura de hoja verde que es una gran fuente nutricional.

kale

Les voy a mencionar tan solo algunas de las características nutrimentales de este vegetal para que se den una idea de por qué se está volviendo tan ‘famosa’ y llamada una ‘super food’ por muchos nutriólogos hoy en día.

Una de sus características más importantes es que es rica en sulforafano y en fitoquímicos, que son sustancias naturales que tienen efectos protectores sobre las células humanas, ya que elimina toxinas y de este modo nos protege del cáncer.

Además de estas excelentes características, tiene muchísimas propiedades nutrimentales más:  Es muy alta en  beta caroteno, vitamina A, B6, B12, C, K, magnesio, cobre, hierro, potasio, zinc, manganeso, luteína, zeaxantina, y para los que no lo puedan creer, es MUY RICA EN CALCIO!

Esto fue algo que a mi me sorprendió mucho del Kale, ya que generalmente pensaba que el calcio lo encontraba en mayores cantidades en productos lácteos, y no es así!

El notición para mi fue descubrir que las mejores fuentes de calcio son las hojas verde obscuro, como el KALE.  El calcio en estos alimentos es absorbido dos veces más rápido que el calcio encontrado en productos lácteos.  Aproximadamente el 30% del calcio de lácteos se absorbe en el cuerpo, mientras que un impresionante 60% del calcio de las hojas verdes obscuras se llegan a absorber en nuestro cuerpo (sin incluir la espinaca, y algunas otras plantas, ya que contienen ácido oxálico, el cual bloquea la absorción del calcio). El Kale, a diferencia de estas verduras, tiene una proporción muy baja de esta substancia, por eso el organismo absorbe mejor a través del kale, sin interferencias, el calcio, ese nutriente fundamental. Otras grandes fuentes de calcio son las nueces, las almendras, los higos, y leches no-lácteas fortificadas como la leche de almendras (no endulzada), la leche de soya, la leche de avena, la leche de Hemp, y la leche de arroz.

Pero cuando se trata de salud ósea, el consumir calcio no es el único factor a considerar… La dieta en general y ciertos niveles de actividad determinan la salud de nuestros huesos y los requerimientos que tiene el mismo cuerpo de calcio.  La vitamina D, por ejemplo, es necesaria para poder absorber el calcio, y se puede obtener al recibir tan solo 20 minutos de exposición al Astro Rey (el Sol), unas tres veces a la semana.

Pero volviendo a mi nuevo amigo, una de mis maneras favoritas de consumir el Kale es en smoothies (licuados).

Hay miles de recetas, les puedo ir pasando varias, por lo pronto, aquí les va una del libro que les presenté (está muy fácil y rápida de hacer).

¡Un abrazo!

Sanando Blogueando.

A.J.’S POWER SMOOTHIE

1. En una licuadora de alta velocidad (el libro recomienda usar la Vitamix), licuar todos los ingredientes hasta que estén bien incorporados y tenga una textura suave.

Ingredientes:

3 tazas de leche de almendras (o de la bebida no-láctea de tu elección).

1/2 taza de berries frescas o congeladas (a mi en lo personal me gustan frescas las moras azules).

1/2 taza de mango

2 cucharadas de mantequilla de almendra cruda (también puede ser de coco, o incluso no agregar este ingrediente).

1 espolvoreada de canela

4 ó 5 hojas de Kale

Un manojo de espinaca.

aj smoothie3

(¡Ya se me antojó!)

 

The Guest House Poem -Rumi.

Estándar

Uno de mis poetas favoritos por mucho es Rumi (poeta Sufi de Persia, Septiembre 30, 1207 – Diciembre 17, 1273).  Para mi gusto tiene una sensibilidad muy clara de la realidad, y la sabe transmitir de modo muy preciso y profundo.

Les comparto uno de sus poemas que siempre me ayudan cuando me llega una emoción que tiendo a rechazar o resistir.

A la hora de estar ‘en medio del huracán’, siempre me ayuda un buen recordatorio de darle la bienvenida a las emociones y dejar de resistir lo que es (porque lo que resistes, ¡persiste!).

Se los comparto. 😉

Sanando Blogueando.

rumi

THE GUEST HOUSE

“This being human is a guest house.

Every morning, a new arrival.

A joy, a depression, a meanness,

some momentary awareness comes

as an unexpected visitor.

Welcome and entertain them all!

Even if they’re a crowd of sorrows,

who violently sweep your house

empty of its furniture,

still, treat each guest honorably.

He may be cleaning you out

for some new delight.

The dark thought, the shame, the malice,

meet them at the door laughing,

and invite them in.

Be grateful for whoever comes

because each has been sent

as a guide from the beyond.”

—Rumi

VERSION EN ESPAÑOL:

LA CASA DE HUÉSPEDES

“El ser humano es similar a una casa de huéspedes.

Cada día llega alguien nuevo a su puerta;

Una alegría, una decepción,

algo doloroso, un momento de consciencia,

se presentarán como visitantes inesperados.

Dales la bienvenida y acógelos a todos.

Incluso si es una muchedumbre de preocupaciones

la que vacía tu casa de sus muebles,

trata a cada huésped honorablemente,

ya que podría estar vaciándote para una nueva delicia.

Ve a la puerta de entrada

y recibe con una sonrisa al pensamiento oscuro,

a la vergüenza, a la malicia, e invítales a pasar.

Sé agradecido con cualquiera que venga,

porque cada uno ha sido enviado como guardián del más allá.”

-Rumi.

Del Matrimonio…

Estándar

Les quiero compartir un pequeño fragmento de la obra ‘El Profeta’ (sobre el Matrimonio) de Gibran Jalil Gibran.  Y antes, una pequeña introducción de quién era este hombre.  Es increíble para mi ver que lo esencial traspasa cualquier barrera del tiempo… Que lo disfruten. Sanando Blogueando.

Gibran Jalil Gibran (جبران خليل جبران بن ميخائل بن سعد Ŷibrān Jalīl Ŷibrān ibn Mijā’īl ibn Sa’d era su nombre completo en árabe) fue un poetapintornovelista y ensayista libanés nacido en BisharriLíbano, el 6 de enero de 1883 y fallecido el 10 de abril de 1931 en Nueva York. *Yo a esta pequeña biografía le agregaría que fue un gran filósofo.

Para más información sobre el autor:     http://es.wikipedia.org/wiki/Gibran_Jalil_Gibran

Tomasz-Alen-Kopera-Eternity

*Pintura de Tomasz Alen Kopera.

‘El Profeta’ (Sobre el Matrimonio), de KHALIL GIBRAN. Nacisteis juntos y juntos permaneceréis para siempre. Aunque las blancas alas de la muerte dispersen vuestros días. Juntos estaréis en la memoria silenciosa de Dios. Mas dejad que en vuestra unión crezcan los espacios. Y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros. Amaos uno a otro, mas no hagáis del amor una prisión. Mejor es que sea un mar que se mezca entre orillas de vuestra alma. Llenaos mutuamente las copas, pero no bebáis sólo en una. Compartid vuestro pan, mas no comáis de la misma hogaza. Cantad y bailad juntos, alegraos, pero que cada uno de vosotros conserve la soledad para retirarse a ella a veces. Hasta las cuerdas de un laúd están separadas, aunque vibren con la misma música. Ofreced vuestro corazón, pero no para que se adueñen de él. Porque sólo la mano de la Vida puede contener vuestros corazones. Y permaneced juntos, más no demasiado juntos: Porque los pilares sostienen el templo, pero están separados. Y ni el roble ni el ciprés crecen el uno a la sombra del otro.

¿Hay vida después del parto?

Estándar

Les compartimos un texto tierno y simpático (y especialmente metafórico) que tuvimos fortuna de recibir de parte de una amiga y de escuchar alguna vez en la radio.  No sabemos quién lo escribió pero nos encanta.

¡Que lo disfruten!

GEMELOS2

¿HAY VIDA DESPUÉS DEL PARTO?

En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. Uno pregunta al otro:
– ¿Tú crees en la vida después del parto?
– Claro que sí. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde.

 – ¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?
– No lo sé pero seguramente… habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.

 – ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto es mentira, está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
– Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.

– Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.
– Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.

– ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella ahora?
– ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.

 – ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista.
– Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?… Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella…

El Egoismo Sano

Estándar

Les quiero compartir una hermosa carta sobre el amor propio escrita por Jorge Bucay. Para quienes no lo conozcan, Bucay nació en Bs. As., Argentina. Es médico especialista en enfermedades mentales, terapeuta Gestáltico y escritor de varios best sellers.

El mismo se autodefine como ‘ayudador profesional’ y, para mi gusto, tiene la habilidad de poner en palabras lo intangible que resulta muy difícil de explicar.

¡Disfruten!

Sanando Blogueando

 

El amor a uno mismo (Jorge Bucay)

                        “Si yo no pienso en mí, quién lo hará…

Si pienso en mi, quién soy”

Autoestima y egoismo son tomados generalmente como términos antagónicos, aunque ambos comparten un significado muy emparentado: la idea de quererse, valorarse, reconocerse y ocuparse de si mismo.

Sabemos dónde está cada cosa y cada persona que queremos, pero muchas veces no sabemos dónde estamos nosotros. Nos hemos olvidado de nuestro lugar en el mundo. Podemos ubicar rápidamente el lugar de los demás, el lugar que los demás tienen en nuestra vida, y a veces hasta podemos definir el lugar que nosostros tenemos en la vida de otros, pero nos olvidamos cuál es el lugar que nosotros tenemos en nuestra propia vida.

Nos gusta enunciar que no podríamos vivir sin algunos seres queridos. Yo propongo hacer nuestra la irónica frase con la que sintetizo mi real vínculo conmigo:

No puedo vivir sin mí.

La primera cosa que se nos ocurre hacer con alguien que queremos es cuidarlo, ocuparnos de él, escucharlo, procurar las cosas que le gustan, ocuparnos de que disfrute de la vida y regalarle lo más que quiere en el mundo, llevarle a los lugares que más le agradan, facilitarle las cosas que le dan trabajo, ofrecerle comodidad y comprensión.

Cuando el otro nos quiere, hace exactamente lo mismo.

Ahora, me pregunto: ¿Por qué no hacer estas cosas con nosotros mismos?

Sería bueno que yo me cuidara, que me escuchara a mi mismo, que me ocupara de darme algunos gustos, de hacerme las cosas más fáciles, de regalarme las cosas que me gustan, de buscar mi comodidad en los lugares donde estoy, de comprarme la ropa que quiero, de escucharme y comprenderme.

Tratarme como trato a los que me quieren.

Pero, claro, si mi manera de demostrar mi amor es quedarme a mereced del otro, compartir las peores cosas juntos y ofrecerle mi vida en sacrificio, seguramente, mi manera de relacionarme conmigo será complicarme la vida desde que me levanto hasta que me acuesto.

El mundo actual golpea a nuestra puerta para avisarnos que este modelo que cargaba mi abuela, “la vida es nacer, sufrir y morir”, no sólo es mentira, sino que además es mal intencionado (les hace el juego a alguno comerciantes de almas).

Si hay alguien que debería estar conmigo todo el tiempo, ese alguien soy yo.

Y para poder estar conmigo debo empezar por aceptarme tal como soy. Y no quiere decir que renuncie a cambiar a través del tiempo. Quiere decir replantear la postura. Porque frente a algunas características de mí que no me guste hay siempre dos caminos para resolver el problema.

El primero, el más común, es la solución clásica: intentar cambiar.

El segundo camino, el que propongo, es dejar de detestar esa característica y como única actitud, permitir que, por sí misma, esa condición se modifique.

Incluso para cambiar algo el camino realmente comienza cuando dejo de oponerme. Nunca voy a adelgazar si no acepto que estoy gordo.

El ejemplo que siempre pongo es una historia real que me tiene como protagonista:

Yo suelo ser bastante distraído. Cuando tenía mi primer consultorio, muy frecuentemente olvidaba las llaves, y entonces llegaba a la puerta y me daba cuenta de que había olvidado el llavero en mi casa. Esto generaba un problema, porque tenía que ir al cerrajero, pedirle que me abriera, hacer un duplicado de la llave. Era toda una historia.

La segunda vez que me pasó decidí, furioso, que no podía pasarme más. Así que puse un cartelito en el parabrisas de auto que decía: “llaves”. Me subía al auto, veía el cartelito, entraba de nuevo en mi casa y me llevaba las llaves. Funcionó muy bien las primeras cuatro semanas, hasta que me acostumbré al cartelito. Cuando te acostumbras al cartelito ya no lo ves más. Un día olvidé las llaves otra vez, así que le pedí a mi esposa que me hiciera acordar de las llaves. Todas las mañanas ella me decía: “¿Llevas las llaves?”. Pero el día que ella se olvidó, yo me olvidé y, por supuesto, le eché la culpa a ella, pero de todas maneras tuve que pagar el cerrajero.

Un día me di cuenta de que, indudablemente, no había manera; que yo era un despistado y que de vez en cuando me iba a olvidar las llaves. Por lo tanto, hice una cosa muy distinta a todas las anteriores:

Hice varias copias de las llaves y le di una al portero, una al heladero de la esquina (que era amigo mío), otra a una colega que tenía el consultorio a cinco cuadras, enganché una con las llaves del auto y me quedé con una suelta. Tenía cinco copias rondando por ahí.

Este relato no tendría nada de gracioso sino fuera porque, a partir de ese día nunca más olvidé las llaves.

Todavia hoy el portero del departamento de la calle Serrano, cuando me ve, me dice: “No se para qué me dio esta llave si nunca la usó”.

La teoría paradojal del cambio dice que solamente se puede cambiar algo cuando uno deja de pelearse con eso.

Y si mi relación conmigo me condiciona tanto por dejar de vivir forzándome a ser diferente, imaginemos cómo condiciona mi relación con los demás creer que ellos tienen que cambiar.

Uno de los aprendizajes a hacer en el camino del encuentro es justamente la aceptación del otro tal como es. Y eso sólo es posible si antes aprendí a aceptarme.

El enojarse con el otro por cómo es significa que, para que yo pueda quererlo, tiene que ser como yo quiero que sea. Si tu amiga es impuntual y la esperas una hora cada vez que te citas con ella, no te enojes. ¿Quién te obliga a esperarla? Cuando yo espero a alguien que es usualmente impuntual, la razón de mi espera es porque elijo esperarlo y no porque él llegó tarde. ¿Debo hacer responsable al otro de mis propias decisiones?

Mi esposa y yo decidimos hacer nuestra ceremonia de casamiento a un horario inusual: la hora que realmente anunciaba la invitación.

Esperamos quince minutos. Más de la mitad de la gente nunca llegó o, mejor dicho, llegaron mucho después y se quedaron como media hora en la puerta pensando que nosotros todavía no habíamos llegado cuando, en realidad, ya nos habíamos ido.

Son estilos, maneras de plantear las cosas.

Cada uno espera cuanto quiere esperar.

Tu concepto de la puntualidad es tuyo y yo no lo comparto.

No tienes que ser como yo, pero no me pidas que sea como tú.

Ser adulto significa hacerse responsable de la vida que uno lleva, saber que las cosas que uno vive en gran medida las vive porque se ocupa de que así sea y, a partir de allí, animarme a quererme incondicionalmente, por egoísta que parezca.

Un día, mientras escuchaba a Enrique Mariscal, se me ocurrió transformar un cuento suyo en este que llamé “El temido enemigo” y que quiero volver a contarte aquí:

Había una vez un rey al que le gustaba saberse poderoso, y deseaba que a su alrededor todos lo admiraran por su poderío.

Llamó un día a un sabio de la corte para preguntarle si habia alguien más poderoso que él en el planeta, y el sabio le dijo que se había enterado de que vivía en el poblado un mago cuyo poder nadie más que él poseía: sabía el futuro.

El rey hirvió de celos y empezó a preguntar sobre este mago. Un día, cansado de que le contaran lo poderoso y querido que era el mago, el rey urdió un plan: invitaría al mago a una cena y, delante de los cortesanos, le preguntaría en qué fecha moriría el mago que había llegado al reino. En el momento que respondiera, lo mataría con su propia espada para demostrar que el mago se había equivocado en su predicción, se acabarían, en una sola noche, el mago y el mito de sus poderes…

El día del festejo llegó y, después de la gran cena, el rey hizo la pregunta:

– ¿Es cierto que puedes leer el futuro?

– Un poco -dijo el mago.

– ¿Cuándo morirá el mago del reino?

El mago sonrió, lo miró a los ojos y contestó:

– Un día antes que el rey.

Al oir aquella respuesta, el rey no solo no se atrevió a matarlo sino que, temeroso de que le pasara algo, lo invitó a quedarse viviendo en el palacio con la excusa de que necesitaba un consejero sobre unas decisiones reales.

Por la mañana, el rey mandó llamar a su invitado. Para justificar su permanencia le hizo una pregunta; y el mago, que era un sabio, le dió una respuesta correcta, creativa y justa.

El rey alabó a su huésped por su inteligencia y le pidió que se quedara un día más, y luego otro más. Todos los días el rey se tomaba el tiempo de charlar con el mago para confirmar de que estaba vivo y para hacer alguna pregunta. Sentía que los consejos de su nuevo asesor eran tan acertados que terminó, casi sin notarlo, teniéndolos en cuenta en todas sus decisiones.

Pasaron los meses y los años. Y como siempre, estar cerca del que sabe vuelve al que no sabe más sabio… Así, el rey se fue volviendo poco a poco más justo y dejó de necesitar sentirse poderoso. Reinó de un modo bondadoso y el pueblo empezó a quererlo. Ya no consultaba al mago con la idea de consultar su salud, realmente iba para aprender. Y con el tiempo, el rey y el mago llegaron a ser excelentes amigos.

Hasta que un día, a cuatro años de aquella cena, el rey recordó que el mago, a quien consideraba ahora su mejor amigo, había sido su más odiado enemigo. Y recordó el plan urdido para matarlo.

Como no podía ocultar ese secreto sin sentirse hipócrita, se dió valor, golpeó la puerta del mago y, apenas entró, le dijo:

– Tengo algo para contarte, mi querido amigo, algo que me oprime el pecho.

– Dime -dijo el mago- y alivia tu corazón.

– Aquella noche, cuando te invité a cenar y te pregunté sobre tu muerte, yo no quería saber tu futuro, planeaba matarte ante cualquier respuesta que me dieras, quería que tu muerte desmitificara tu fama. Te odiaba porque todos te amaban… Estoy tan avergonzado…

El mago le dijo:

– Haz tardado mucho en decírmelo, pero me alegra porque me permite decirte que ya lo sabía. Era tan clara tu intención, que no hacía falta ser adivino para saber lo que ibas a hacer… Pero como justa devolución a tu sinceridad, debo confesarte que yo también te mentí. Inventé esa absurda historia de mi muerte antes que la tuya para darte una lección que hasta hoy estás en condiciones de aprender.

Vamos por el mundo odiando y rechazando aspectos de los otros, y hasta de nosotros mismos, que creemos despreciables, amenazantes e inútiles… y, sin embargo, si nos damos tiempo, terminamos viendo lo mucho que nos costaría vivir sin aquellas cosas que en un momento rechazamos.

Nuestras vidas estan ligadas por la amistad y la vida, no por la muerte.

El rey y el mago se abrazaron y festejaron brindando por la confianza de esa relación que habían construido juntos.

Cuenta la leyenda que, esa misma noche, misteriosamente, el mago murío mientras dormía, y que al enterarse, el rey cavó con sus propias manos un pozo en el jardín, justo debajo de su ventana, y que allí se quedó llorando al lado del montículo de tierra hasta que, agotado por el llanto y el dolor, volvió a su habitación.

Cuenta la leyenda que esa misma noche, veinticuatro horas después de la muerte del mago, el rey… murió en su lecho mientras dormía.

Quizá por casualidad… Quizá por dolor… Quizá para confirmar la última enseñanza del maestro.

Este cuento es la expresión de dos cosas: el amor y el egoísmo.

Se supone que el egoísmo es patológico cuando va en desmedro del otro, cuando me impide compartir. Pero ¿Por qué el otro se vería dañado y afectado por el hecho de que yo me quiera mucho?

Sabemos ya que el amor no se agota, que mi capacidad de amar es ilimitada y, por lo tanto, que es ridículo pensar que por quererme mucho a mí mismo no me va a quedar espacio para querer a los demás.

Con el egoísmo pasa exactamente lo mismo que lo que le pasaba al rey con el mago.

El egoísmo es para mí un mago poderoso, capaz de revelarnos algunas verdades sobre nosotros mismos. Pero vivimos rechazándolo, lo queremos matar, sin darnos cuenta de que no podríamos vivir sin él.

Si conseguimos, como en el cuento, hacernos amigos del mago, amigarnos con nuestro egoísmo, entonces no sólo podremos servirnos de él para engrandecernos sino que podremos volvernos más generosos, más nobles, más sabios, más solidarios y más inteligentes.

Todo lo que cada uno se quiere a sí mismo es poco. Con seguridad, a todos todavía nos falta querernos más.

Ocurre que cuando al individuo se le prohíbe ser egoísta, para encontar un lugar donde quererse, cuidarse y atenderse, se vuelve mezquino, ruin, codicioso, canalla y jodido. El individuo se vuelve despreciable porque cree que tiene que elegir entre él y el otro, y cuando se elige a sí mismo cree que lo hace en contra de su moral. La idea que anima a concebir el egoísmo como un desmedro de los otros es plantearse la vida como una batalla mortal. Pero eso no siempre es cierto. Habrá habido, y seguramente seguirá habiendo, batallas a muerte, pero analizar el mundo de este modo en todo momento es una visión limitada con la cual no comulgo.

Hasta que el individuo no descubre su mejor egoísmo, el poderoso mago dentro de él, no se da cuenta de que él es el centro de su existencia y decimos entonces que está descentrado. Quiero decir, que vive y gira alrededor de cosas externas, que hace centro en otras cosas.

Por supuesto, algunos aspectos de nuestro mundo están compartidos; tú y yo podemos charlar, podemos ponernos de acuerdo y también en desacuerdo, podemos tener espacios en el mundo del otro y espacios comunes a los dos. Pero cuando tú te vas… te vas con tu mundo y yo me quedo con el mío.

Si yo renuncio a ser el centro de mi mundo, alguien va a ocupar ese espacio. Si giro alrededor tuyo empiezo a estar pendiente de todo lo que digas y hagas. Entonces vivo en función de lo que me permitas, de lo que me des, de lo que me enseñes, de lo que me muestres, de lo que me ocultes…

Y, por otro lado, cuando me doy cuenta de que soy el centro del mundo de otro, me empiezo a asfixiar, me pudro, me canso y quiero escapar…

Mi idea del encuentro es: dos personas centradas en ellas mismas que comparten su camino sin renunciar a su centramiento. Si no estoy centrado en mí, es como si no existiera. Y si no existo, ¿Cómo podría encontrarte en el camino?

¿Por qué es tan difícil aceptar esta idea del encuentro?

Porque va en contra de todo lo que aprendimos. Hemos aprendido que si algo para ti es importante, debe serlo también para mí. Porque estamos entrenados en privilegiar al prójimo.

Pero vengo yo, Jorge Bucay, y provoco, escandalizo, pateo la puerta y digo: “¡Para nada! En realidad, lo que yo miro es más importante que lo que mira el otro; mis ojos son prioritarios a los ojos del otro”.

Cada vez que explico este pensamiento, alguien salta indignado: “¡Eso es egocéntrico!”. Y yo digo: “Sí, claro que es egocéntrico”. Como todas las posturas individualistas, esta postura es egocéntrica. Es individualista, egocéntrica y saludable, las tres cosas.

Indefectiblemente, para aprender esta idea del encuentro hay que desandar la otra, la de la dependencia. Se nos mezclan, seguramente, pero hay que seguir trabajando.

Hay que tener el valor de ser el protagonista de nuestra vida. Porque si se cede el papel protagónico, no hay película.

Cuando estamos en una negociación, el otro puede decir muy enojado: “Pero al final tú estás haciendo lo que a ti te conviene”.

Sí, estoy negociando para hacer lo que más me conviene a mí, ¿Para qué otra cosa negociaría?

¿Desde qué lugar negociaría si no me prefiriera a mí antes que a ti.

Negocio con otro porque es imposible hacer todo lo que yo quiero, y si pudiera hacerlo, sin dañar al otro, quizá lo haría. ¿Por qué no?

Puedo quererte y estar dispuesto a ceder un poco porque además de quererme a mí te quiero a ti; pero entre los dos, no hay ninguna duda de que me prefiero a mí.

No se nace sabiendo disfrutar el compartir, tampoco es obligatorio, pero se puede aprender.

Al principio, la música clásica parece medio chirriante, pero después se aprende a escuchar a Tchaicovsky; después ballet; y después, si uno se anima un poquito más, empieza a encontrarle el placercito al barroco; y después empieza a escuchar música sinfónica. Uno va educando su oído y no pierde el gusto por lo anterior.

Cuando no hemos sido entrenados para mirar pintura, vemos un cuadro famoso y no entendemos. Pero así como se aprende a escuchar música, se aprende a entender pintura. Se lee sobre pintura y se aprende a mirar.

La moral también se aprende.

Nadie puede hacer que me guste Goya. Nadie puede obligarme a que me guste Picasso, pero si yo aprendo, si yo crezco, si yo educo mi buen gusto, va a crecer la posibilidad de que me gusten esas cosas, voy a encontrar aquello que realmente está ahí, para poder extraerlo y disfrutarlo.

Cuanto más disfruto, cuanto más placer soy capaz de sentir, más entrenado está mi amor por mí. Si cuidarte y darte desde el amor me da placer, por qué no pensar que es desde la búsqueda de este placer que yo actúo y ejerzo el amor que te tengo.

Cómo no va a ser así, si el amor por ti proviene del amor por mí.

Hay que darse cuenta de que hay en el mundo personas, cosas y hechos muy importantes, pero ninguno más importante para mí que yo mismo. Porque nos guste o no nos guste, repito, cada uno de nosotros es el centro del mundo en el que vive.

Si en un grupo dices:

– Yo defiendo bien mis lugares porque tengo la autoestima bien elevada.

el otro te dice:

– Oye, qué bien, ¿Quién es tu terapeuta?

En cambio, si dices:

– Yo defiendo muy bien mis lugares porque soy bien egoísta.

El otro te dice:

– ¡Estas loco Bucay! Cambia de terapeuta.

Apuesto con todo mi corazón por nosotros. Pero si vas a forzarme a elegir…

Entre tú y yo… yo

 foto-de-jorge-bucay-1

Todos somos niños mágicos

Estándar

 

magicalchildimage

Me encanta la sensación que me queda cuando acabo de leer un muy buen libro.

Es una sensación de sentir el corazón contento.  De haberlo hecho feliz por reconocer ciertas cosas que solo le pertenecen a él.

Así me sentí al cerrar el libro ‘Magical Child’ de Joseph Chilton Pearce.

Y es que Chilton Pearce tiene la habilidad de maravillar con poesía literaria llena de sabiduría milenaria y al mismo tiempo dar explicaciones tan detalladas en cada hoja que hasta un científico se podría sentir abrumado por tanta información.

Relata desde la importancia de un parto humanizado (como una de las experiencias más importantes de la vida de un ser humano), así como una paternidad humanizada y responsable, hasta la ineludible fuerza que nos conecta a todos, y que tanto necesitamos para vivir una vida sana: la intuición y el amor incondicional.

El que un hombre relate de modo tan profundo un parto humanizado de la manera en que lo hace él, me sorprende y me alienta aún más.  Logró reafirmar lo que instintivamente ya sentía, la falta de conexión que experimentamos en este mundo tan acelerado, tan lleno de tecnología y herramientas científicas, tan lejano de lo que nos une intrínsecamente. Y a la vez me reafirma que esa conexión sigue latente, que nunca nos abandona, que simplemente tenemos que volver a ‘sintonizarnos’ con ella.

Pearce logra que los lectores entendamos cuáles son nuestras impresionantes habilidades como seres humanos y a la vez cuáles son las limitantes que nosotros mismos nos imponemos.  Somos más que nuestro cuerpo, nuestras emociones, nuestra mente.  Somos a través de nuestro corazón parte inseparable de toda la creación humana.

Expandiendo en las ideas del reconocido psicólogo infantil Jean Piaget, Pearce explica claramente cómo se desarrolla la mente y los pensamientos humanos (desde primitivos hasta abstractos) desde el nacimiento hasta la edad adulta; pero sobre todo hace una clara distinción:

1) Cómo se desarrolla la mente de un niño ‘mágico’ y

2) Cómo se desarrolla la mente de un niño con carencias emocionales (por parte de sus vínculos primarios).

Es interesante leer las explicaciones de Chilton Pearce, entender su enfoque acerca de las Matrices que existen en nuestra ‘realidad’ y cómo nos vamos desenvolviendo en ellas, así como el rol tan importante que tienen la madre y el padre en este desarrollo de sus hijos.

Y a la par, está el desarrollo físico que continúa su crecimiento lineal (a pesar del buen desarrollo o del estancamiento del progreso en las matrices humanas).  Y entender justamente que los seres humanos seguimos creciendo físicamente pero muchos con ‘huecos’ en nuestras matrices anteriores, es lo que nos da la clave para entender el por qué de ciertas conductas o emociones desbalanceadas que siguen surgiendo aunque ya no las queramos ver ni a mil metros de distancia.

Lo fascinante (y un tanto inquietante también) es ver las diferencias entre el niño ‘mágico’ y el niño carente.

Pearce cree firmemente que el juego activo e imaginativo es la actividad más importante durante la infancia de un ser humano, ya que activa la maestría de su ambiente, el cuál él denomina ‘Competencia Creativa’.  Los niños que son privados de este tipo de juego desarrollan sentimientos de aislamiento y ansiedad (la ansiedad siendo el peor enemigo del desarrollo de la inteligencia y la creatividad de un ser humano).

Lo enternecedor para mi fue entender cómo la mente de un niño mágico se desarrolla de modo tan inteligente, relajado y feliz a través del juego, a través de la libertad de experimentar su mundo, y a través del respeto y amor incondicional que reciben de sus padres, lo cual lo lleva a un entendimiento profundo de su mundo interior, de su propia naturaleza humana y su intuición a nivel del alma.

Debo aceptar que el verme reflejada en varios ejemplos del niño carente no hizo mas que inspirarme a ser cada vez más como el niño mágico, y como la mamá mágica.  Confieso que no me gustó sentir el corazón tan triste al darme cuenta cuántas veces ignoré por completo mi naturaleza humana y me dejé llevar por mi reactividad inconsciente en mi rol de madre.  Me impresiona reconocer cómo antes me preocupaba tanto por cosas que hoy veo y disfruto como eventos emocionantes.  Pero sobre todo me inspira a estar cada vez más atenta para no seguir dejándome llevar por mi intelecto reactivo, y conectarme más con mi corazón y mi inteligencia del alma. Esta inspiración por supuesto se la tengo que agradecer a la claridad que ofrecen tantos autores que se han dedicado en cuerpo y espíritu a compartir su conocimiento y sabiduría a todos los que estamos dispuestos a escuchar, a perdonarnos y a cambiar, entre ellos por supuesto, Joseph Chilton Pearce.

La parte difícil de tener más claridad es que ya no soy indiferente al dolor propio ni al ajeno, y esto me causa tristeza. Pero, a pesar de la tristeza de ver tanto sufrimiento, siento gran aliento y alivio al saber cuáles son las posibles causas de ciertas conductas y las necesidades emocionales profundas y reales de tantas personas (por supuesto incluyendo las mías). Y lo bueno de conocer las causas es que inmediatamente me lleva a un estado de aceptación que genera paz en mi corazón. No se cómo la genera, pero así sucede. En dejar de sentirme frustrada por la manera en que se dan ciertas cosas, y en aceptarlas porque conozco su causa (o por lo menos el tener una idea cercana del por qué), las dejo de resistir, y en dejar de resistir, llega la calma.

Y es justamente en esta calma, que me doy cuenta que logro conectar con mi propia intuición.  Antes de llegar a este punto me resulta imposible.

Los ejemplos de Chilton Pearce y las historias que relata, como la del asesino en serie que encontró paz (al menos por algunas horas), y por ende no lastimó a la abuela y a su nieta debido a la aceptación que esta señora le ofreció; o el ejemplo de los violadores que lograron soltar su ira y conectar con su tristeza, y por ende no dañar a la mujer que habían secuestrado, (debido a la compasión sincera que ella les ofreció), me confirman una vez más el poder de la voz interior y de la intuición que todos tenemos dentro.

A Chilton Pearce le agradezco el reafirmarme esto, y hacerme conectar con mi propio dolor, ya que reconociendo dónde he fallado y entendiendo dónde puedo hacer una diferencia positiva en mi vida y en la de la gente que me rodea, es cuando puedo tomar la valentía y el poder personal necesario para ser una mejor persona, para saber recibir lo que me ofrece la vida, sin resistencia, para así poder bajar la guardia y escuchar mi propia voz interior.  Pero sobre todo, confiar en que lo puedo lograr, siempre dándome tiempo para jugar, porque como bien dice Chilton Pearce, en esencia y en el fondo, ‘todos somos niños mágicos’.

****  ****

Les dejo foto del mágico libro: ‘Magical Child’, de Joseph Chilton Pearce, así como el link de una muy linda e inspiradora entrevista que le hicieron en el 2012 que encontré en youtube.

¡Saludos!

Sanando Blogueando

magicalchildbook

El Planeta Libre (La Belle Verte)

Estándar

labelleverte

Les tengo que compartir una película que me recomendó una compañera esta semana en mi escuela de Paternidad.

En cuanto me platicaron supe que la tenía que ver.

Según leí, es una película que fue prohibida por la Union Europea en 1996.

No sé en qué habrá acabado ese tema, pero el caso es que la acabo de ver, y la disfruté muchísimo!

La Belle Verte es un planeta lejano que en el año 6000 tiene una sociedad tan sabia

que viven alrededor de 250 años.  Han prescindido del dinero y de todo tipo de objetos

materiales. En este planeta no existe ni el capitalismo, ni la tecnología, ni la guerra,

ni el odio.  Viven ayudándose unos a otros, compartiendo y jugando.  En vez de ir a conciertos

de música ensordecedora, asisten a conciertos del silencio.

Una vez al año se reúnen las personas de este planeta y hablan sobre temas como la planificación familiar (dependiendo de cómo van sus cosechas), y sobre los viajes que harán a otros planetas para intercambiar información con ellos, entre otras cosas.  Todos saltan emocionados para ir a visitar a varios planetas vecinos. Cuando preguntan quién quiere ir a la Tierra, nadie responde.  Hasta que una mujer por fin accede.  La película empieza ahí.  Lo demás (su visita a la Tierra y sus interacciones) se los dejo para que la vean.  En verdad vale la pena.

Les mando los links con subtítulos en inglés y en español.  Y el que hable francés pues ya la hizo, no tendrá que leer como yo, jaja.

¡Que la disfruten!

Sanando Blogueando.

La Belle Verte (original en francés).

Con subtítulos en inglés se llama:

The Green Beautiful

Con subtítulos en español se llama:

El Planeta Libre